El Camino a la Inclusión: 5 Claves para Impulsar el Comercio de los Pueblos Indígenas y Proteger el Planeta 🌎

Los Pueblos Indígenas son pilares fundamentales para la sostenibilidad global. Un dato significativo es que, aunque representan solo el 6% de la población mundial, son custodios de más de una cuarta parte de la tierra y del 11% de los bosques mundiales, albergando una porción crucial de la biodiversidad restante del planeta, según la ONU. Este rol vital ha centrado la atención en su experiencia en la gestión de la tierra, especialmente frente a la crisis climática.

Sin embargo, a pesar de una historia de comercio que se remonta a milenios, el potencial de la economía Indígena y sus derechos comerciales siguen siendo un tema relegado en el debate global. Las comunidades suelen ser encasilladas en el sector de la “artesanía y cultura”, una categorización que omite su verdadera fuerza económica. En Nueva Zelanda, por ejemplo, los maoríes manejan casi el 50% de la silvicultura y entre el 30% y el 35% de las exportaciones de carne roja y lácteos, demostrando una contribución significativa. Las barreras persisten: acceso limitado a mercados internacionales, a estructuras financieras y a complejas regulaciones comerciales. La inclusión de estos pueblos en el comercio global es esencial para la sostenibilidad y la reducción de las disparidades económicas, como señala el Foro Económico Mundial (FEM).

El informe del FEM, “Facilitar el Comercio Indígena”, establece cinco estrategias clave que los gobiernos pueden y deben adoptar para garantizar una inclusión significativa y respetuosa, transformando el comercio en una herramienta de empoderamiento.


1. Acuerdos Comerciales Inclusivos

La incorporación de las comunidades Indígenas en los acuerdos comerciales internacionales es fundamental porque garantiza que sus derechos e intereses económicos y culturales únicos sean reconocidos y protegidos dentro de estos marcos de alcance global. Estas disposiciones permiten a las empresas Indígenas acceder a nuevos mercados, salvaguardar sus conocimientos y patrimonio únicos, y promover la prosperidad económica al interior de sus comunidades, integrando la visión Indígena desde la base del sistema comercial.

Un ejemplo notable de este enfoque es el innovador Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial con los Pueblos Indígenas (IPETCA), fruto de la colaboración entre Nueva Zelanda, Australia, Canadá y Taipéi Chino. Este acuerdo va varios pasos más allá al establecer compromisos firmes para que las políticas comerciales de las economías participantes respalden y, crucialmente, no perjudiquen los derechos e intereses de los Pueblos Indígenas. Además, asegura la presencia de representantes Indígenas de cada economía en el Consejo de Asociación, consolidando un modelo poderoso de inclusión.

2. Participación Indígena en Políticas Comerciales

Como demuestra el IPETCA, la participación directa de los Pueblos Indígenas en la elaboración de políticas comerciales específicas es esencial para asegurar la aplicación de “buenas prácticas” que estén en sintonía con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP). Los intereses de las comunidades deben ser consultados e incorporados activamente en la toma de decisiones, no solo para cumplir con marcos de derechos humanos, sino para generar políticas que sean realmente efectivas.

Algunos países ya han puesto en marcha medidas sólidas para garantizar que las comunidades sean consultadas y estén representadas. Australia, por ejemplo, nombró en 2023 a su primer embajador para las Primeras Naciones, cuya función es garantizar que los intereses aborígenes se incorporen a la política exterior y tengan acceso a oportunidades comerciales. En la vecina Nueva Zelanda, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio colabora estrechamente con Te Taumata, un grupo que representa a los maoríes en las negociaciones comerciales, asegurando que los intereses tribales, comunitarios y empresariales estén representados.

3. Promoción y Facilitación del Comercio

Empoderar a las empresas Indígenas a través de la facilitación y promoción del comercio es una medida beneficiosa para todos: las comunidades reciben apoyo económico y cultural, mientras que las economías nacionales se benefician de la diversificación de sus cadenas de suministro y la reducción de riesgos. La facilitación busca eliminar barreras técnicas y burocráticas inherentes a los procesos internacionales que a menudo perjudican a las empresas Indígenas.

La promoción del comercio, por su parte, se enfoca en apoyar a las empresas para que accedan a nuevos mercados y estimulen el crecimiento económico. Esto no solo genera prosperidad, sino que también “mejora el intercambio cultural y las relaciones políticas”. Iniciativas como ProChile, parte de la Alianza del Pacífico (creada por Chile, México, Perú y Colombia), son un ejemplo concreto, al apoyar directamente a empresas donde al menos la mitad de los miembros pertenecen a grupos Indígenas reconocidos.

4. Financiación e Inversión Públicas

La falta de acceso a la financiación y a las infraestructuras correspondientes es uno de los principales obstáculos para el crecimiento económico de los Pueblos Indígenas, lo que dificulta su capacidad para escalar y exportar. Por ello, las iniciativas de financiación pública, como ayudas, préstamos a bajo interés y programas de inclusión financiera, son pasos fundamentales para el futuro y deben ser prioritarias en las agendas de desarrollo.

Varios países están abordando activamente este problema. En 2023, el gobierno de Australia se comprometió a destinar 8,6 millones de dólares estadounidenses durante cuatro años para impulsar el comercio y la inversión de las Primeras Naciones. Por otra parte, Colombia no solo acogió el Foro Empresarial Indígena Mundial de 2022, sino que también invirtió en más de 900 proyectos que beneficiaron a más de 1500 Indígenas colombianos, demostrando que la inversión dirigida puede generar un impacto significativo.

5. Legislación Nacional para la Protección de la Propiedad Intelectual

La protección de la Propiedad Intelectual (PI) es un derecho crucial, especialmente cuando se trata de salvaguardar los conocimientos tradicionales que se remontan a múltiples generaciones y los productos únicos de las comunidades Indígenas. Estos elementos deben estar protegidos contra el uso indebido o la explotación por parte de terceros, garantizando que el beneficio económico permanezca en la comunidad de origen y que su patrimonio cultural sea respetado.

La legislación nacional es la base para proteger este y otros derechos e intereses. Perú cuenta con una ley de 2002 que garantiza que cualquier uso comercial de los conocimientos tradicionales beneficie de manera justa a la comunidad Indígena de la que proceden, al tiempo que penaliza cualquier uso no autorizado. De manera similar, en Filipinas, la Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas de 1997 consagra y protege los derechos de propiedad intelectual de las comunidades, allanando el camino hacia un mayor empoderamiento económico.